CREANDO LECTORES: PARTE 2

By carol - noviembre 17, 2019

Hoy os traigo una tontería que encontré hace algún tiempo por Internet y las reflexiones que me ha provocado. Me encantaría que debatiéramos porque la verdad es que creo que tiene tela....


Lo traduzco para que sea más sencillo:

"Chicos,
La clave del wifi de esta semana es el color del vestido de Anna Karenina en el libro.
He dicho el libro, no la película!!!
Buena suerte!
Mamá

PD: He comenzado a leer el Conde de Montecristo..."


Divertido ehhh?. Lo primero que pensé cuando lo vi fue: "¡Genial! ¡estoy deseando hacérselo a mis hijos!" y es que una de las numerosísimas preocupaciones que tengo como madre (lógicamente no la más importante, pero no por ello desdeñable...) es cómo voy a conseguir transmitir a mis hijos la pasión por la lectura.

Esta inquietud ha provocado que tengamos la casa como una librería infantil, que cada noche, tras acostar a los niños, mi marido y yo nos pasemos entre 5 y 10 minutos recogiendo libros por toda la casa, y que me quede afónica de canturrear, interpretar, recitar una y otra vez las diferentes aventuras de el Pollo Pepe, el Pirata Calavera, el Lobo Feroz o la Jirafa Chufa, por mencionar algunos. 

Pero claro, mientras hablamos de pop ups y libros musicales, la cosa no parece muy difícil, y me temo que las complicaciones se presentarán cuando haya que seleccionar lecturas un poco más avanzadas.

Recuerdo aquellos tormentos de Barco de Vapor que nos mandaban en el cole cuando éramos pequeños, y aún más el momento de enfrentarme a clásicos españoles como La Celestina con 13 o 14 años y no me explico cómo, a pesar de ello, ¡me aficioné a la lectura!

Sin embargo, realmente me preocupa ser capaz de dar en el clavo para ayudar a mis hijos a disfrutar de la lectura y a sobreponerse a un mal libro, o más bien, a la lectura de un libro para el que no están preparados, ya que me temo que la lectura de El Quijote y El Lazarillo de Tormes (que por ser más simpático no deja de estar escrito en castellano antiguo....) sigue siendo el pan nuestro de cada día en las aulas del s.XXI.

Algunas de las claves que a base de darle vueltas, he terminado por aceptar como necesarias en el proceso de enganchar a mis hijos en el hábito de la lectura han sido:

- Que me vean con libros en las manos: Si os pasáis por el post "Creando lectores" seréis testigos de mi epifanía. Siempre se ha dicho que los niños imitan a sus mayores, y de verdad creo que es así. Para mí es importante que entiendan que parte de mi ocio es leer un libro para que cuando ellos tengan que enfrentarse a un tocho sin dibujos no les parezca una tortura sino una nueva aventura.

- Que disfruten con cada nuevo acercamiento a un libro: Con lecturas adaptadas a su edad, con novedades, temas de su interés, personajes divertidos, estímulos como música, pop ups o libros-puzzle, cuenta cuentos, etc...

- Nunca decirles que no les leemos un libro. Si perciben que para mi es un trabajo leerles por vigésimo octava vez "El Pollo Pepe va al cole", no percibirán ese momento asociado al libro como algo placentero ya que ellos no tienen tan desarrollado ese concepto de la repetición como nosotros (sí, aunque ya hayas mandado al Pollo Pepe a desayunar sus cereales 28 veces...). Creo que es muy importante que perciban la misma emoción, a misma entonación, el mismo placer y sensación de diversión que si fuera la primera vez que oyes hablar del dichoso Pollo Pepe.

Es por ésto que, dándole una vuelta de tuerca, aunque divertida, la imagen quizá no sea la mejor manera de afrontar el asunto, primero porque parece que ese acercamiento a la lectura debe hacerse como algo obligatorio, un paso previo para acceder a algo realmente placentero y divertido, el wifi, lo que no deja en muy buen lugar al pobre libro. Y segundo porque, aunque no se especifica la edad de los chic@s a los que la nota va dirigida, quizá "Anna Karenina" no sea una lectura sencilla de abordar a priori. "El Conde de Montecristo" tampoco es que sea "Los Juegos del Hambre" precisamente, pero al menos la temática parece más susceptible de enganchar a un adolescente....

Y vosotros... ¿Qué opináis? Si tenéis hijos...¿Cuál ha sido vuestra experiencia creando lectores? y si no los tenéis... ¿Cuál ha sido vuestra experiencia convirtiéndoos en amantes de la lectura?
Espero vuestros comentarios y opiniones y hasta entonces....

¡FELIZ LECTURA!

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12 comentarios

  1. Buenaaas!!
    La verdad, no sabría decir exactamente cómo le cogí el gustillo a leer y es algo que ha hecho que me quede pensando...
    Sí recuerdo tener siempre desde pequeña muchos libros. Al principio eran con dibujos y supongo que ayudaba también que algunos iban acompañados de una cinta de cassette (al estilo audiolibro). Recuerdo también a mi madre siempre con un libro en las manos después de comer y, supongo que por imitación, empecé a acompañarla en esas tardes tranquilas y tan relajantes en las que cada una nos sumergíamos en un mundo distinto.
    Sí es cierto, que no todo lo que leemos acaba gustándonos y algunas lecturas se hacen pesadas mientras otras no queremos que acaben NUNCA! Pero lo que tengo muy claro, es que hasta que no encontremos "EL LIBRO", ese que nos haga amar un mundo de fantasía sólo creado por nosotros, no comenzamos a valorar realmente lo que se esconde entre sus páginas.
    Abre tu mente, desarrolla la imaginación y te transporta a lugares que nadie más podrá ver jamás; te hacen reír, llorar, amar... y cuando comienzas a sentir, ya no puedes parar. Creo que esa fue la clave para mí.
    Espero que mi experiencia personal pueda servir para que nazcan nuevas mentes amantes de la lectura!

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    1. ¡Hola Cristina! Muchas gracias por tu comentario. Estoy totalmente de acuerdo contigo en que puede que haya UN LIBRO que haga CLICK en nosotros y de alguna manera active ese placer por buscar nuevas historias... ¡la cuestión es dar con él!

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  2. ¡Muy buena reflexión! Llevo años dando clases particulares a adolescentes y la verdad es que aún no he encontrado la manera de fomentar la pasión por la lectura. Tenía una alumna que sí le gustaba y yo le dejaba libros míos, le recomendaba otros... Y siempre me lo agradeció. Pero aquellos a quienes de por sí no les gusta es más complicado. Ojalá consigas inculcarles ese amor tuyo por la literatura, una familia lectora es un gran bien. ¡Muchas gracias por compartirlo!

    Nos vemos entre páginas
    La vida de mi silencio

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  3. Pues no tengo muy claro cómo empecé a leer o por qué. Bueno, mi madre pensaba que en parte influyó que mi tío me regalara mi primer libro antes de nacer, y eso ya me dejó marcada, jajaja. También me influyó ver leer a mis padres (a mi padre más periódicos y revistas, y a mi madre libros), y tener acceso libre a los libros. Pero ese deseo de leer y leer y leer no tengo claro a qué se debe. Lo que sí sé es que para mí es totalmente contraproducente obligar a leer (hasta escribí una entrada en mi blog, La gata negra de bigotes blancos sobre el tema, y lo mal que me sienta que me obliguen). Y que tampoco me gustaba que me pidieran hacer resúmenes para demostrar que había leído el libro.

    Lo de hacer buscar el color del vestido no me parece buena idea. Por un lado no implica leer realmente el libro, y por otro igual ni les gusta la historia o acaban cogiéndole manía. Yo creo que estar rodeado de libros (o tener acceso a ellos), tener el ejemplo de otras personas lectoras y dejar que elijan (dentro de unos límites, se puede ayudar en la selección, pero siempre dejando la opción de elegir y encontrar lo que más les guste) puede ser suficiente. Y si al final no les gusta leer, quererlos igual, jajaja.

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  4. Me parece muy divertido pero yo creo que cuando los progenitores somos adictos a la lectura de manera sutil se lo transmites a tus hijxs. Por lo que dices, no nos importa leer mil veces el pollo pepe o toda la colección de Kalandraka. Te recomiendo este post sobre libros que tengo en el blog. Un saludo :)
    https://killedbytrend.com/2019/05/23/5-libros-musicales-para-ninos-y-ninas-y-quedartelos-tu/

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  5. Me parecen totalmente acertadas tu reflexiones, aunque a priori parezca divertido yo tampoco creo que la técnica de la imagen sea una buena técnica.
    Aunque ya hay algunos profesores que empiezan a adaptar las lecturas a lo que podria gustarle a los niños de cierta edad es cierto que se sigue exigiendo en algunas ocasiones lecturas nada apropiadas para su edad.
    Yo creo que el truco está en que en casa tenga opciones validas, que puedan resultarles gratificantes y no plantear la lectura como algo "cultural" o que sirva para aprender sino como un juego, una herramienta para divertirse y visitar otros lugares.
    El problema, sobre todo con los adolescentes, es que muchas veces se le enfoca la lectura como algo para aprender y no es el mejor momento para ello.
    En mi caso leo mucha literatura juvenil, que creo que en ocasiones se ve desprestigiada por algunos lectores que valoran más la escritura "más profunda" y eso me sirve para motivar a los adolescentes a que lean.
    Gracias por hablar de este tema!

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  6. ¡Hola! Me encanta que hayas tocado este tema. Yo no tengo hijos aún, pero soy la única de mis hermanos que le gusta leer, y esto se debe a que mi mamá me leyó mucho de niña. No sé por qué a mis hermanos no, pero conmigo lo hizo y la verdad es que recuerdo con mucho cariño mis lecturas de la infancia, incluso todavía tengo varios libros de cuentos. Concuerdo con tu sentimiento respecto a la imagen que compartiste. Yo la vi en RRSS y pensé lo mismo: "cuando tenga hijos voy a hacer esto"; pero no quiero obligar a mis hijos a leer (y menos algo que no quieran leer) si pretendo inculcarles el hábito de la lectura. Odio que en las escuelas todavía hoy en día nos obliguen a leer clásicos, creo que siempre nos deberían dejar leer algo acorde a nuestra edad e interés.
    Hay muchas cosas más que quisiera comentar, pero me quedaré por el momento con estos puntos.
    ¡Muchas gracias por la reflexión y los consejos!

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  7. La verdad no recuerdo mucho como es que me inicié en la lectura. Solo recuerdo que mi papá empezó a comprar libros y yo a leerlos. Y así. Realmente creo que el amor por la literatura debe ser algo que nazca y no se obligue porque muchas veces el efecto es contrario. Va, que el jueguito del wi-fi estaría bien con lectores experimentados y títulos que conozcan, pero no principiantes. Ni yo, que llevo varios años cómo lectora, me he leído Anna Karenina. ¡Deshonor a mi vaca!

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  8. Hola! Leyéndote me he acordado mucho de mis padres. De cómo siempre me leían los mismos cuentos y trataban de involucrarme en la lectura de los mismos (por ejemplo, después del baño grabábamos en un casette un cuento, en el que yo leía siempre las frases de la princesa/protagonista). Eso unido a que mis padres nunca me han negado un libro y siempre me han fomentado a hablar de mis lecturas todo lo que quisiera y más. Creo que es muy importante que los padres se involucren activamente en crear el hábito y el gusto de la lectura a sus hijos, aunque luego ya sabemos que cada uno es un mundo.
    Muchas gracias por la reflexión, se la voy a pasar a mi madre porque seguro que se siente identificada.
    Un saludo,
    Atthis

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  9. ¡No puedo estar más de acuerdo en lo que has dicho! La verdad es que yo comencé a leer a raíz de ver a mi propia madre haciéndolo. Recuerdo que de pequeña pensaba: "que guay" porque la veía siempre por las noches con un libro en el sofá, devorándolo y creo que eso me ayudo a ver la literatura desde otra perspectiva, no la que muestran en el colegio que al final tiene un objetivo didáctico y no saben, sinceramente, hacerlo atractivo.
    Para mí, el dia que sea madre, también me parece un propósito a tener en cuenta, la verdad,

    Muchas gracias por la reflexión, más como esta <3 jajajaja

    ¡Calcetines para ti!

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  10. ¡Hola!

    Pues curiosamente, yo no vengo de familia lectora como tal y al igual que en tu caso, los libros que nos mandaban como lectura obligatoria en el colegio eran un auténtico tostón. ¿Qué pasó en el camino para que hoy día sea una amante de la literatura? Dos factores muy importantes: 1: Durante una semana, estuvimos sin televisión en casa a causa de una avería; y 2: descubrí la biblioteca de mi colegio (¡sí, existían historias que no intentaban dogmatizarme y no eran un auténtico tostón!).

    Lo que mi padre sí me transmitió fue el placer por leer mitología: griega, romana, etc. que aún conservo...

    Y así, empecé a soñar con, un día, tener mi propia biblioteca y ofrecer a los hijos que pensaba tener una biblioteca e inculcarles el placer de la lectura...

    A día de hoy, soy madre, todas las noches le leo a mi hija e intento inculcarle el hábito, si el día de mañana será una lectora o no, no lo puedo adivinar, pero seguiremos trabajando en ello, porque entiendo que es algo que puede beneficiarle mucho. De hecho, para mí, no todo es consumo, también sigo yendo a la biblioteca, y ella va siempre conmigo y lo disfruta, que es lo más importante.

    ¡Muchas gracias por la reflexión! ¡Un saludo!

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  11. Hola, lo mismo yo soy la nota discordante de tus comentarios. Yo leo desde niña, cada noche, no recuerdo una noche sin leer en mi cama. En mi casa mis padres no leían y apenas había libros. Así que lo de que si te ven leer tus hijos van a leer y si no te ven leer no van a leer, es mentira, al menos en mi caso.
    Te puedo dar mil ejemplos de gente que me rodea, que leen y sus hijos no lo hacen y seguro que estos padres les leyeron por la noche.
    Leer te tiene que gustar, no sé como se llega a ello, pero una vez que empiezas y le coges el gusto ya no lo vas a dejar. Supongo, tampoco lo sé con seguridad.
    saludos,

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